31 may. 2012

Una librería para siempre.

Hacia 1990 Balda realizaba esta librería: un modelo Laura fabricado a medida para una buhardilla con doble caída.

El proyecto se ejecutó en laca blanca, lo que aligera su aspecto frente a los acabados en madera. De esta forma se funde con el tono de la pared, evitando cargar en exceso el ambiente.

Se moduló con una cuadrícula pequeña para poder contener mejor los libros de gran formato. Así conseguimos dos ventajas: una estética, gracias a la armonía que provoca la simetría, y otra técnica, pues esos libros de gran peso podrían haber deformado unas baldas más largas. En aquella época fue una de las primeras fotografías de una librería de estas características.

Varios años más tarde, la vivienda fue objeto de una reforma y la librería se adaptó a las necesidades que especificó el cliente.


Se modificó el color de la laca -en esta ocasión se decantaron por un tono marfil-, y se eliminaron los dos módulos finales para permitir la apertura del ventanal que se practicó donde antes había una pared.

La librería es la misma y se ha integrado perfectamente en los cambios generados por la reforma.


Aún se reformó una segunda vez, acometiendo un cambio más profundo, que os mostraremos en una próxima entrada.